En el verano de 2017, la Roma anunció el fichaje del guardameta español Pau López procedente del Real Betis, en un movimiento que el conjunto giallorosso llevó a cabo después de que el Liverpool se hiciera con los servicios del brasileño Alisson, apostando el cuadro italiano, en aquel entonces con Monchi a a la cabeza la dirección deportiva que era considerado como uno de los porteros con mayor proyección del fútbol español.
López llegó después de cuajar una gran temporada en el Betis, y tras un paso infructuoso en el Tottenham, con el objetivo de reforzar una posición en la que el futbolista español ha dejado muchas dudas acerca de su rendimiento lo que podría llevarle fuera del Olímpico de Roma a partir de este verano, siendo el técnico Paulo Fonseca el que decida el futuro a corto plazo del guardameta, que esta temporada ha disputado un total de 34 partidos en los que ha recibido 43 goles y dejado en nueve veces su portería imbatida.
Bien es cierto que la temporada de la Roma a nivel colectivo no ha sido ni mucho menos la mejor, pero Pau López ha sido uno de los jugadores que quizás haya acusado la irregularidad en su juego, siendo incapaz de transmitir cierta seguridad bajo palos, algo que se antoja vital para que cualquier equipo pueda construir un proyecto ganador, algo que parece imposible a día de hoy para una Roma que podría buscar un nuevo portero en el mercado de fichajes, obligando así a Pau López a buscarse un nuevo destino lejos del club giallorosso.