Premier League
Cuesta creer que lo ocurrido ayer durante el partido entre el Manchester City y el Chelsea FC fuera fruto de un malentendido. En mitad de uno de los momentos más complicados de Maurizio Sarri al frente del cuadro londinense, Kepa se negó a ser sustituido tras ser atendido por los médicos justo antes de la tanda de penaltis. Independientemente de que estuviera bien o no, una enorme falta de respeto a su entrenador.
Tanto si Kepa no estaba tan lesionado como Sarri pensaba como si lo que quería realmente el técnico italiano era jugar con Willy Caballero en la tanda, el comportamiento del portero español fue del todo inaceptable. El entrenador es la máxima autoridad dentro de un vestuario así que, guste o no, hay que aceptar sus decisiones. Por mucho que uno piense que el técnico está equivocado, hay que saber estar y acatar órdenes. No hay otra.
Dicho esto, creo que Sarri no puede seguir ni un minuto más al frente del Chelsea. Al margen de las críticas que está recibiendo estas últimas semanas y de su presunta mala relación con parte de la plantilla, lo sucedido ayer es la gota que colma el vaso. Por dignidad y por respeto a su profesión, el entrenador italiano no puede seguir dirigiendo a un grupo que, ni durante la lamentable situación ni después de ésta, intermedió para solucionarla o para criticarla. Un hecho vergonzoso y una prueba más del poder que están asumiendo los jugadores en el fútbol moderno.
