La difícil realidad de Antoine Griezmann

Su 'banquillazo' en el Clásico dará que hablar

Griezmann, en entredicho Griezmann, en entredicho

Antonine Griezmann vino al Barça para ser determinante en partidos como el de ayer. Sin embargo, Ronald Koeman no le dio entrada hasta los últimos 10 minutos, demostrando que ahora mismo su papel es secundario y que ha perdido la confianza del técnico, como ya pasara la pasada temporada.

Su banquillazo en el Clásico fue toda una declaración de intenciones por parte de Ronald Koeman, que en su lugar puso a un joven de 17 años. Pedri no desentonó, pero estos partidos son para los grandes futbolistas y Griezmann lo es. Puede ser un punto de inflexión, ya que su situación parece cada vez más irreversible, porque cuando juega tampoco consigue tener presencia.

Sus compañeros no creen en él, su técnico no cree en el y su afición tampoco cree en él. Incluso él mismo parece haber perdido la fe en sí mismo, incapaz de revertir la situación. No es ni mucho menos el culpable de la deriva del Barça, pero su nula integración perjudica al equipo y le devalúa como activo. Su fichaje fue un gran error y el Barça debe pensarse muy bien como gestionar la situación para que no se convierta en otro Coutinho.

Ante la Juventus podría tener una oportunidad tras la lesión del brasileño. Nunca es tarde para que algo haga 'click' y de repente todo comience a funcionar, pero tras el partido de ayer, las sensaciones apuntan a todo lo contrario. A Griezmann no se le ve feliz, y sin ser feliz es muy difícil ofrecer el mejor rendimiento de cada uno.

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