La Liga
Luka Modric formará parte toda su vida de la historia del Real Madrid. Sea cuando sea que termine saliendo, el internacional croata lleva siete años en Chamartín y se ha erigido como uno de los mejores centrocampistas que ha tenido jamás el primer equipo blanco. Trofeos colectivos e individuales al margen, el futbolista balcánico ha dejado huella en Concha Espina y esto es algo que nadie jamás le podrá quitar. Sin embargo, quizás ha llegado el momento de que se marche por la puerta grande.
Camino de los 34 años y con contrato hasta junio de 2020, este debe ser el verano en el que Modric y el Madrid decidan separar sus caminos. ¿Por qué? Porque ganado el premio ‘The Best’ es el momento ideal para cobrar una buena suma por su salida -y aún más terminando contrato a finales de la próxima temporada- y porque la presente campaña se presume muy complicada para el internacional croata. Jugará, eso seguro, pero con la renovación de Kroos y las posibles llegadas de hombres como Pogba o Eriksen, es una oportunidad perfecta para coger e irse a otro club que ‘pierda la cabeza’ por él.
Pero minutos, dinero y contratos al margen, es una oportunidad perfecta porque, si Florentino Pérez quiere hacer una revolución, debe empezar a prescindir de sus históricas leyendas y comenzar a apostar por gente con hambre y proyección. Mendy, Jovic, Militao, Rodrygo, Hazard, Vinícius… ¿Eriksen? ¿Pogba? ¿Ndombelé? Veremos, pero según quién llegue el Madrid y Modric deberían hacer un pensamiento y pensar en el bien de todas las partes.
