El día que la obsesión de Bielsa casi le cuesta la vida

‘El Loco’ estuvo a punto de morir siendo seleccionador de Argentina

El día que la obsesión de Bielsa casi le cuesta la vida. Foto: Rosario Plus El día que la obsesión de Bielsa casi le cuesta la vida. Foto: Rosario Plus

El actual técnico del Leeds inglés, Marcelo Bielsa, es uno de los entrenadores más prestigiosos del mundo, tanto en Europa como en Sudamérica. El preparador argentino no solo destaca por ser un profesional obsesivo por la táctica, sino que le rodea un aura de experiencia y anécdotas sin precedentes. No obstante, pese a que los aficionados del fútbol conozcan la carrera de Bielsa, hay anécdotas que se desconocen y son experiencias especialmente sorprendentes. Una de estas historias que desconoce el gran público y que pudo marcar la carrera del exseleccionador argentino fue una (casi) trágica noche de 2002, preparatorio para el Mundial de Corea y Japón.

Marcelo dirigió a la albiceleste entre 1998 y 2006, donde se pasaba las semanas encerrado en la residencia de la AFA en Ezeiza. Como no podía ser de otra forma, allí se pasaba el argentino estudiando todo tipo de conceptos para mejorar al combinado nacional. Su nivel de locura llegaba hasta tal punto que salía a correr a altas horas de la madrugada con un dicsman de la época, donde escuchaba charlas tácticas con sus auriculares. Sin embargo, lo que nunca pudo llegar a pensar ‘El Loco’ es que dicha obsesión le pudo costar la vida.

Una de esas noches que salió Marcelo a correr fue visto por la persona que se encargaba de la seguridad del recinto y de forma inmediata, este le dio el alto. El gran problema fue que Bielsa hizo caso omiso a tal instrucción, ya que no escuchaba al de seguridad por llevar los auriculares puestos. La persona de seguridad no era capaz de reconocer a Bielsa y ante una posible situación de peligro, apuntó al exseleccionador para abatirlo. La suerte de Marcelo fue que se encontraba rápido de reflejos y vio cómo un puntero láser se encontraba sobre él. De forma ipso facta, el argentino gritó desesperado: “¡Soy Marcelo Bielsa, no disparen!”. Por suerte, Marcelo pudo dirigir al combinado nacional en el Mundial de 2002, pero sin éxito ya que fue eliminado de la fase de liguilla.

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