No es ninguna sorpresa si destacamos a Buffon como una leyenda. Un mito con guantes, seguramente el mejor portero de la historia. Y esto no solo se debe a lo conseguido solo bajo palos. Un profesional atípico de este deporte que destaca por su gran cultura, humanidad y sencillez.Un ejemplo de ello fue cuando Sergio Asenjo se lesionó de gravedad y Buffon, al enterarse, le mandó una camiseta. Otro sería en aquella fatídica eliminación de la selección italiana ante Alemania, cuando Gigi se dirigió a una pequeña multitud de aficionados italianos y les dio un sentido abrazo para agradecerles su apoyo en aquellos momentos. Sin lugar a dudas, detalles que habla excepcionalmente de su carácter y personalidad arrolladora.
Sin embargo, lo que sorprende ante una figura tan perfecta son las sombras de su carrera. Conociendo actualmente a la leyenda de la Juventus (no abandonó a su club ni cuando fue descendido a la Serie B) parece impensable que el meta protagonizara comportamientos que evidenciaban sus simpatías por el fascismo. Concretamente, se produjo cuando militaba en el Parma y en el año 99 para animar a sus compañeros se escribió en la camiseta "Boia chi molla" ("Verdugo el que afloje"). Buffon tuvo que salir a dar explicaciones, tras el gran revuelo mediático que se produjo. Para justificar el uso de "Boia chi molla" dijo que en su pueblo se usaba esa expresión de forma coloquial entre las personas y sin ningún tipo de uso político. Este lema fue el grito de batalla favorito del dictador Benito Mussolini y sus camisas negras. Por desgracia, no fue el único ejemplo que muestra el apoyo de guardameta a esta ideología. Durante un tiempo lució el dorsal '88', número que popularizaron los neonazis alemanes para decir 'Heil Hitler!'. La letra h es la octava letra del alfabeto.
Para explicar el uso de este dorsal, simplemente se excusó en que no tenía ni idea. Es más, en su regreso a la Juventus, quiso recuperar el número '77' en su camiseta, ya que fue el dorsal que sustituyó al '88' en el Parma, tras el escándalo. El '1' lo luce Szczesny y no quería quitárselo. Un gesto más a la altura de Gigi. Esta parte oscura de la gran figura futbolística de la Serie A, puso fin en 2013, cuando concedió una íntima entrevista a 'El País', donde contestó lo siguiente cuando le preguntaron sobre sus simpatías por la derecha más extrema: “Son experiencias de vida, negativas, que sirven para madurar. No me avergüenzo porque no lo hice de mala fe. Cuando fallé lo hice por ignorancia, no por mandar señales al exterior", confesó íntimamente la leyenda italiana.