Ocurrió un 9 de mayo de 2012 en Bucarest. Fue una de esas noches mágicas en Europa del Atlético de Madrid. Un Atlético que venía lavantando la cabeza desde los infierno y aquel día volvió al lugar que le pertenece y del que no ha salido desde entonces. El club volvió a reinar en Europa y se posicionó entre los mejores clubes del viejo continente, lugar selecto que nunca debió abandonar.
Ayer se cumplían ocho años de aquella cita. Una fecha especial también para el Athletic de Bilbao, que regresaba a una final europea de la mano de un Marcelo Bielsa que parecía convertir en oro todo lo que tocaba desde su llegada a San Mamés. Los leones habían dejado en la cuneta al todopoderoso Manchester United y muchos les daban como favoritos en esa final, pero aquella noche el tigre se comió al león y sólo hubo un equipo sobre el campo.
Radamel Falcao fue el gran nombre propio de aquel partido. Sus dos goles fueron sendas obras de arte, de esas que uno no se cansa de ver y que ocho años después siguen poniendo la piel de gallina a los aficionados rojiblancos que recuerdan cómo celebraron esos tantos aquel día. El tercero lo firmó Diego, en una de las primeras gestas de Cholo Simeone como técnico rojiblanco.
En aquella final jugó Courtois en la portería. Del resto de titulares ninguno sigue hoy en la plantilla, ya que Koke fue suplente en esa final. Miranda y Godín comenzaban a ser una defensa infranqueable y Filipe y Juanfran ya estaban asentados en los laterales. Mario Suárez y Adrián fueron exprimidos por el Cholo aquella temporada y nunca han rendido al nivel de entonces. La imaginación la ponían Diego y Arda Turan, con Gabi como capitán. El gol era cuestión de Falcao, y el colombiano no faltó a su cita. Otro que nunca ha vuelto a rugir como aquella temporada.
Enfrente, poco pudieron hacer los Llorente, De Marcos, Muniain, Javi Martínez, Ander Herrera y compañía. El Atlético fue un vendaval y ocho años después se sigue recordando la fecha en que comenzó parte de lo que vino después.