La Liga
El Barça ha dejado buenas sensaciones en los dos primeros partidos de liga. Ganó con solvencia a un Villarreal que ayer demostró que no es tan flojo como lo pintaron, mientras ante el Celta aguantó en inferioridad y bajo un diluvio. Koeman ha dado con la tecla de inicio y no era fácil, pero: ¿no estamos llevando la euforia demasiado lejos por dos partidos?
Así es el fútbol, y cada vez más. Sólo importa el presente. Los jugadores siguen siendo los mismos, pero ahora parece que el Barça es el favorito para ganar la liga. El test ante el Sevilla es una buena oportunidad para saber si este ‘hype’ es real o no. Los de Lopetegui plantarán batalla a un Barça que llega sin jugadores descansados (han jugado los mismos) y con fisuras en defensa, donde Araujo tendrá una difícil papeleta junto a Piqué.
No resto mérito a Koeman, pero sólo aviso que Ansu Fati no va a ser Maradona en todos los partidos, ni Coutinho va a ser de repente un jugador regular. Tampoco podemos pensar que la defensa haya pasado de ser un coladero a un cerrojo. Todo eso unido a que la plantilla es extremadamente corta, invita a pensar a que hay que ser precavidos con este Barça.
Igualmente, si llegase una derrota ante el Sevilla, tampoco hay que ser catastrofistas. El fútbol a veces es demasiado radical. Ni este Barça es aspirante a todo ni es un equipo tan malo como pareció contra el Bayern. Sólo falta tener paciencia para hacer juicios y no dejarse llevar por dos partidos. Hace una semana el Atlético parecía un equipo renovado en ataque y con pegada, mientras sólo unos días después vuelve a tener los mismos problemas de gol que siempre. Qué importante es medir el ‘hype’ en el mundo del fútbol.
