La Liga
La clara derrota del Atlético ante el Real Madrid en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones (3-0) ha creado un sentimiento de decepción en el entorno rojiblanco. El Atlético no mostró la contundencia y el espíritu competitivo que le han caracterizado bajo el liderazgo de Diego Simeone. Volvió a ser el equipo terrenal de los primeros meses de la temporada.
Si bien el Atlético no presionó de forma coordinada con las líneas agrupadas y concedió demasiados espacios al Real Madrid, la exigencia al técnico argentino está resultando desproporcionada en los últimos días. Simplemente, el terreno de juego del Santiago Bernabéu mostró la diferencia de nivel individual entre los futbolistas de uno y otro equipo. Una diferencia que el Atlético, liderado por Simeone, ha paliado meritoriamente en los últimos años gracias a sus virtudes colectivas. Así acarició dos títulos de la Liga de Campeones y tuteó al Real Madrid en la mayoría de duelos de la Liga y la Copa del Rey.
La actual intermitencia colectiva del Atleti ha expuesto su inferioridad individual ante el Real Madrid. Simeone, que durante los últimos años ha cerrado esta brecha, no pudo contener el potencial ofensivo del equipo blanco el pasado martes. Los rojiblancos se aferran a la épica para mantener vivo el sueño europeo y revertir un resultado que obedece a la realidad de cada plantilla. Hasta ahora, el Atlético de Simeone había desvirtuado esta realidad. Éste fue su gran mérito.
