Hay derrotas que no se olvidan y quedan grabadas a fuego en la memoria de los aficionados y en la historia del fútbol. Una de ellas será la de River Plate en la final de ayer.
El equipo argentino tenía todo a favor para revalidar el título y hacer historia, pero el destino le aguardaba con un guión inimaginable, asestándoles un golpe del que será duro levantarse.
Los rostros y semblantes de los jugadores simbolizaban puro desconsuelo tras el partido, una auténtica pesadillas de la que tendrán que despertar para desquitarse en un futuro. El capitán, Javier Pinola, fue uno de los que dio la cara, confesando la rabia y el dolor de todo el vestuario.
Por su parte, el técnico Marcelo Gallardo declaró que “duele la derrota pero no tengan dudas de que el hincha de River y la gente del fútbol va a reconocer a este equipo”, añadiendo que “la bronca va a durar lo que sea necesario, aunque el orgullo de los hinchas, de nosotros... Es orgullo. La angustia y frustración bajará y me voy a sentir más orgulloso”.
River tenía la opción de conseguir su quinta copa Libertadores, que llegó a acariciar durante muchos minutos, pero ésta se acabó escapando de la forma más dolorosa. El equipo ahora deberá recuperarse anímicamente y afrontar el futuro para que este ciclo de éxitos no se acabe de esta manera tan dolorosa.