La Liga
La continuidad de Isco Alarcón en el Real Madrid es una de las grandes incógnitas del próximo mercado de verano. Según La Sexta, el mediapunta malacitano rechazó una oferta de renovación del club hace dos meses. Su contrato termina en junio de 2018, por lo que la decisión sobre su futuro requiere urgencia.
La misma cadena asegura que Isco quiere dejar el Real Madrid al final de la presente temporada. Y la noticia ha provocado una oleada de reacciones críticas con el jugador, tratando su postura como un desprecio a la institución.
La actitud de Isco es comprensible y totalmente respetable desde un punto de vista profesional. No se siente importante en el equipo, y aunque las decisiones técnicas que le han relegado al banquillo puedan estar justificadas, Isco no está satisfecho con su situación.
Tiene 24 años, se encuentra en la plenitud de su carrera y quiere ser protagonista. La suplencia habitual no es asimilada del mismo modo por todos los futbolistas. Las expectativas y el carácter de cada jugador crean escenarios diferentes ante los mismos hechos.
Tras dos años en un segundo plano, Isco no quiere hipotecar su carrera con un contrato de larga duración. Prefiere esperar y meditar antes de decidir si la continuidad en el Real Madrid es la mejor opción para su futuro.
Su derecho a no renovar o a aplazar las negociaciones es totalmente legítimo. Ningún jugador tiene la obligación moral de prolongar una situación deportiva que no le satisface. Ningún futbolista debe ser un rehén deportivo de su club. Del mismo modo que cada entidad defiende sus intereses y no ofrece la renovación a todos sus jugadores, éstos tienen el mismo derecho de rechazar una propuesta de su club.
