Está demostrado que en el fútbol cambiar de técnico no es sinónimo de conseguir revertir situaciones. El Deportivo de la Coruña le debe mucho a Pepe Mel tras el rendimiento ofrecido durante la pasada temporada, motivo por el que ahora no es fácil cuestionarle, ni a él ni a su planteamiento. Hablamos de un entrenador de primer nivel, con una reconocida trayectoria en la Liga, y que parece estar totalmente implicado en el proyecto del Deportivo.
El club gallego quiere apostar por un crecimiento a largo plazo, y para ello no se puede andar moviendo fichas con el objetivo de acortar plazos. Los jugadores deben comprender conceptos, y deben adaptarse a cambios que se irán dando durante la temporada, pero no a otras filosofías. Es cierto que hay casos de excepción, como pudiese ser Zinedine Zidane y su llegada al Real Madrid a mitad de temporada, pero como decimos, no dejan de ser excepciones, y por lo tanto no son referencias válidas, ni en forma ni en el proceso que las acompañaron. Deben esperar y confíar en Pepe Mel, y si en febrero la cosa no va bien, valorar. Pero en la jornada 5 no es viable dichos cambios, menos para este tipo de proyectos que buscan asentar bases en jóvenes y experimentados jugadores.