A priori, el Atlético de Madrid se ha reforzado bien, pero esa misma sensación dio el año pasado y la plantilla resultó corta con jugadores como Lemar, Kalinic, Gelson Martins o Arias que no alcanzaron el nivel esperado.
Simeone es un entrenador capaz de sacar el máximo potencial a futbolistas que hasta el momento no habían descubierto su techo, pero también hay otros que no se adaptan ante las altas exigencias del técnico argentino. En la próxima temporada, la lupa rojiblanca estará puesta en los laterales, donde Lodi y Trippier ofrecen garantías pero no va a ser fácil hacer olvidar a vacas sagradas como Juanfran o Filipe.
Los costados del Wanda se rejuvenecen, pero las incógnitas crecen desde el punto de vista defensivo. Lodi es un jugador de gran proyección, pero se duda de que se asimile con rapidez el sistema defensivo del Cholo, que tiene en la presión y el repliegue sus dos grandes armas.
Por su parte, Trippier ha demostrado su valía a nivel internacional tanto en la Premier como con la selección inglesa, pero sobre él flotará la duda que acecha a todos los británicos que nunca acaban de asentarse en la liga española.
Ambos han dejado destellos en los partidos precedentes ante el Numancia y el Chivas, teniendo en el derbi de pretemporada el primer test exigente que se saldó con nota, aunque lejos de la intensidad que llegará con la competición oficial. La capacidad defensiva de ambos está en entredicho, después de que Juanfran y Filipe se descubrieran como laterales totales capaz de aportar orden, sacrificio, todo ello sabiendo cuando incorporarse al ataque de manera efectiva.
El brasileño y el inglés no eran las primeras opciones para el Cholo, que prefería un perfil más potente con nombres como Semedo o Marcos Alonso. Sin embargo, ambos tienen la oportunidad de ser jugadores aptos para aportar su capacidad ofensiva sin que los rojiblancos vean mermada la muralla que protege a Oblak.