La Liga
Muchas de las Copas que se celebran en los países europeos con mayor éxito futbolístico viven un constante desinterés que se manifiesta en varios aspectos. Muchos clubes no utilizan a sus jugadores más importantes, se reservan a los titulares, no presentan intensidad sobre el terreno de juego y acaban perdiendo el interés en avanzar rondas. ¿Por qué? Además de ser considerados torneos menores en lo deportivo, los premios económicos que se otorgan al ganador son irrisorios y no llaman al esfuerzo de los clubes. El ejemplo lo tenemos en Inglaterra extrayendo datos, por ejemplo, del Liverpool de Jürgen Klopp.
Los 'redes avanzaron en la noche de ayer a los cuartos de la Carabao Cup, conocida tradicionalmente como la EFL Cup o la Copa de la Liga, tras eliminar al Arsenal de Unai Emery. En la próxima ronda, se enfrentarán al Aston Villa de la Premier League, pero ¿merece la pena seguir compitiendo, más allá del hecho de ganar un trofeo?
Sin ir más lejos, el premio económico por ganar la Carabao Cup y la FA Cup no llega a los 6 millones de libras. Un dato que, sin tener que recorrer mucho, genera el propio Liverpool gracias a su canal de YouTube en un año. Del mismo modo, en España, el Fútbol Club Barcelona genera más dinero en la plataforma de vídeos anualmente que si acaba cosechando el título de la Copa del Rey.
Esta vasta afirmación genera una serie de reflexiones en torno a los torneos coperos europeos más conocidos del mundo. En primer lugar, el incontrolable y abismal crecimiento de Internet capaz de generar una serie de beneficios insultantes. En segundo y último lugar, el precario estatus que tienen actualmente las Copas en los países que cuentan con las Ligas más grandes del planeta.
