La Liga
Massimiliano Allegri y Julian Nagelsmann rechazaron entrenar al Real Madrid. Otros como Arsène Wenger, Mauricio Pochettino, Antonio Conte, Jürgen Klopp, José Mourinho o Joachim Löw también sonaron para sustituir a Zidane, -quien decidió no seguir en Chamartín pese a la insistencia de Florentino-, pero sólo el italiano y el alemán confesaron públicamente haberle dicho “no” al conjunto blanco. Todos sabían de los peligros de liderar a esta plantilla.
Tras tres Champions consecutivas, la salida de Cristiano Ronaldo y con el presidente merengue más bien poco dispuesto a renovar el equipo, todos los entrenadores eran conscientes del peligro que podía suponer para sus respectivas carreras asumir el vestuario blanco. Sólo Lopetegui -que debía ser la sexta o séptima opción de Florentino Pérez- se atrevió… y ya sabemos cómo le fue.
Algo que deja muy clara una cosa: el Madrid necesitaba y necesita una revolución. No digo que tenga mal equipo, simplemente que demanda a gritos la llegada de jugadores hambrientos y ambiciosos. Jugadores que aprieten las tuercas a los que más juegan y que más intocables se sienten. Es necesario, los resultados así lo demuestran.
