La Liga
Tras el terremoto institucional durante el período navideño, el Valencia CF vive unas semanas de transición previas a la toma de importantes decisiones.
La más evidente y urgente es el nombramiento de un director deportivo. Desde la dimisión de Jesús García Pitarch, José Ramón Alexanco ha asumido esta función de forma interina, mientras los dirigentes buscan a un hombre que le suceda en el cargo y planifique la próxima temporada. Muchos nombres de exjugadores del Valencia han surgido en las últimas semanas. Entre ellos, Claudio López y Frank Arnesen, pero el club aún no ha tomado una decisión. La planificación deportiva y la capacidad de anticipación en el mercado de fichajes requieren la designación de un líder antes de junio.
Al margen de futuros fichajes, la situación contractual de la plantilla exige tomar decisiones con mayor o menor urgencia. La primera es el futuro de Simone Zaza. El delantero italiano se encuentra cedido por la Juventus con una opción de compra de 16 millones de euros que será obligatoria si Zaza disputa diez partidos oficiales. Hasta ahora ha jugado tres, ofreciendo un rendimiento discreto. El Valencia deberá decidir si paga 16 millones por su adquisición antes de que dispute otros siete encuentros.
Además, el club mantiene opciones de compra sobre algunos jugadores que no están condicionadas al número de partidos: Mario Suárez (6 millones), Munir El Haddadi (12 millones) y Eliaquim Mangala (entre 18 y 20 millones). En el caso de Fabián Orellana, la opción de compra (3 millones) es obligatoria para el Valencia.
En el banquillo, Voro ejerce una vez más su función de hombre de club, pero la posibilidad de contratar a un entrenador diferente para la próxima temporada es otra de las grandes cuestiones que debe resolver el Valencia. Una decisión que debe tomar el futuro director deportivo.
