La Liga
Zinedine Zidane dejó ayer el Real Madrid. En una rueda de prensa tan inesperada como sorprendente, el entrenador francés comunicó su irrevocable decisión de abandonar Chamartín. Y lo hizo por la puerta grande, pocos días después de conquistar su tercera Champions consecutiva. En mi opinión, una decisión acertadísima.
Presuntamente agotado tras dos años y medio de máxima exigencia, Zidane llegó a la conclusión de que no sólo no le quedaban fuerzas para ejercer el cargo, sino de que su mensaje ya no iba a llegar con la misma fuerza con lo que lo ha hecho estas tres temporadas. Totalmente legítimo y comprensible.
Por otro lado, me parece tremendamente acertado que Zidane haya decidido marcharse ahora que se encuentra en lo más alto. Sin intención de entrenar a nadie, el técnico francés se va como lo que es: una leyenda blanca. Sin que nadie pueda decir nada malo de él, -ni como jugador ni como entrenador-, Zizou ha hecho las maletas y ha abandonado Concha Espina con 3 Champions, 2 Supercopas de Europa, 2 de España, 1 Liga y 1 Mundial de Clubes.
