La Liga
Las rotaciones de Ernesto Valverde en Huesca han alcanzado un extremismo poco habitual en un partido de Liga del FC Barcelona. Sin embargo, este sábado ha sido un día más en la oficina para Jasper Cillessen, que ha visto el encuentro desde el banquillo. Una decisión técnica que hubiera resultado coherente si Valverde no hubiera bajado el listón de la titularidad a un nivel ínfimo. Porque el entrenador del Barça ha dejado claro que el partido en Huesca no era para quienes disfrutan habitualmente de la titularidad.
Entre los suplentes en el día a día, pocos merecen tantos minutos como Cillessen, un portero que ha rendido a un nivel alto en sus apariciones ocasionales con la camiseta del Barça. Sin duda, el guardameta holandés había contraído más méritos que Murillo, Wagué o Boateng para disputar 90 minutos de un encuentro experimental para Valverde.
El entrenador del FC Barcelona tenía la oportunidad de premiar y tender la mano a Cillessen para que éste continúe en la plantilla la próxima temporada. Sin embargo, ha hecho lo contrario: agrandar la herida del mejor portero suplente que puede tener el Barça.
