La Liga
El RCD Espanyol de Rubi (que no seguirá) ha hecho historia esta temporada. Doce años después de la última, el cuadro catalán ha logrado terminar en puestos europeos y jugará la próxima temporada la Europa League. Tendrá que jugar tres rondas previas, sí, pero las jugará. Para ser competitivo en todas las competiciones, la entidad periquita deberá hacer un importante esfuerzo económico.
Al margen de que ya en su día publicamos que el Espanyol era un club que prefería invertir en su cantera antes que en fichajes, la dirección deportiva blanquiazul tiene ante sí uno de los veranos más exigentes de los últimos tiempos: no sólo deberán llegar refuerzos, sino también retener a algunos de los futbolistas con más pretendientes. Me refiero, cómo no, a Mario Hermoso, a Adrià Pedrosa, a Marc Roca, a Óscar Melendo y a Borja Iglesias, por ejemplo.
El Espanyol, por otro lado, tiene tres jugadores cedidos (Semedo, Rosales y Ferreyra) y cuatro que terminan contrato el 30 de junio (Roberto, Pedrosa, Sergio García y Duarte). La idea, pues, es clara: la entidad catalana deberá retener a sus mejores jugadores, seguir confiando en gente del filial y hacer algunos fichajes acordes con la magnitud de la temporada. Si no lo hace, con tres competiciones y empezando a jugar en julio, se hundirá como en su día le ocurrió al Celta o al Villarreal.
