La K League, más conocida como la liga de Corea del Sur, ha arrancado este pasado viernes de manera oficial. La máxima competición coreana se vio obligada – al igual que la mayoría de ligas asiáticas – a posponer el inicio liguero como consecuencia de la crisis del coronavirus. Corea del Sur fue el segundo país del mundo infectado por COVID-19, por detrás de China, lo que obligó al Gobierno a tomar medidas drásticas. Ahora, una vez superado el brote del virus, se han dispuesto a dar comienzo a las competiciones deportivas, aunque, eso sí, con la ausencia del público.
La liga coreana arrancó con un Jenbuk Motors frente al Suwon Bluewings (1-0). Los locales se impusieron por la mínima en un partido raro en el que se presenció un ambiente enrarecido ante la falta de aficionados. Ello provocó que clubes como el Incheon United llevaran a cabo una medida sencilla, pero a la vez revolucionaria. El Incheon se enfrentó en casa ante el Daegu (0-0) y para paliar la falta de seguidores decidieron poner por megafonía los cánticos de animación del equipo, dándole al partido un pelín más de alegría.
No solo fueron cánticos, ya que desde los altavoces del estadio también se escucharon pitos de aficionados cuando el balón lo tenía el equipo rival. Por desgracia, no se pudo escuchar la celebración de al menos un gol por parte del conjunto local, pero el club coreano dejó muy claro algunas de las cosas que pueden llevar a cabos el resto de equipos del mundo para hacer más amenos los partidos. La liga coreana ya ha empezado y, aunque no con demasiado ritmo, ha conseguido, al menos, dotar al fútbol, de manera simulada, del sentido que ha tenido siempre gracias a los aficionados.