La Liga
Philippe Coutinho celebró ayer su primer año como jugador del FC Barcelona. Llegado en el mercado invernal del curso pasado, el crack brasileño vivió en Getafe la ‘celebración’ de sus primeros 365 días como futbolista culé. Lo hizo en el banquillo… como desgraciadamente viene siendo habitual.
Lejos de ser el interior que muchos decían que sería tras la salida de Iniesta, -era evidente-, a Coutinho no le queda otra opción que la de formar parte del tridente atacante azulgrana. Perfecto, pensarán muchos, pero la realidad es que el astro brasileño se ha encontrado con la explosión de una de las mejores noticias del curso en clave Barça: Ousmane Dembélé.
Aunque la verdad, Coutinho no está ayudando mucho. O, mejor dicho, no le está complicando nada la vida a Valverde. Aparentemente falto de ritmo en muchos partidos, -recordemos que estuvo lesionado-, el ex del Liverpool sigue muy lejos del crack que el Barcelona fichó por 150 millones de euros. Tiene calidad y de vez en cuando mete algún golazo, sí, pero para triunfar en el Barça se demanda una constancia, una regularidad y una continuidad en el juego que, a día de hoy, Cou no es capaz de ofrecer. Y Dembélé sí, aunque sorprenda decirlo.
