Premier League
El Bayern Múnich cavó su propia tumba en el momento que tomó la decisión de despedir a Julian Nagelsmann. Pese a los problemas fuera de la cancha, por la presencia de un topo dentro del vestuario y su mala relación con jugadores importantes en la plantilla, el trabajo del alemán estaba siendo más que positivo: Segundo en la Bundesliga a escasos puntos del Borussia Dortmund, invicto en la UEFA Champions League (superando en el camino al Inter de Milán, FC Barcelona y PSG) y en carrera en la DFB Pokal.
Thomas Tuchel es un gran entrenador, demostrándolo en equipos grandes con diferentes exigencias, pero conseguir confeccionar un equipo a su estilo, con tan poco tiempo, era casi imposible. Y, sin ser el culpable del momento del equipo, desde su llegada el equipo quedó eliminado en los Cuartos de final de la UEFA Champions League contra el Manchester City y en la Pokal contra el Friburgo. Pasaron de competir por el triplete a solo poder ganar la Bundesliga (solo tiene ventaja de dos puntos) en 11 días.
El fracaso del Bayern después de despedir a Nagelsmann
Lo ocurrido esta temporada es una muestra de mala gestión del club en los últimos meses y una nueva decepción a nivel internacional, teniendo en cuenta que quedaron eliminados de la edición pasada de la UEFA Champions League ante el Villarreal en cuartos de final.
Thomas Tuchel es el menos culpable de todo lo que está ocurriendo. Los focos deben ir a los dirigentes del Bayern Múnich, quienes priorizaron a las sensaciones de los futbolistas antes que mantener un proceso con un entrenador con mucho talento, agregando que gastaron mucho dinero para contratarlo desde el RB Leipzig.
