La Liga
La columna vertebral del Real Madrid está saciada de gloria, mientras la irregularidad de los pesos pesados del equipo, acompañada en algunos casos de una edad que supera la treintena, es notoria en cada partido. Como ha sucedido habitualmente en los últimos años, el Madrid puede ocultar una trayectoria oscura en las competiciones nacionales con el brillo que proporciona la Liga de Campeones, pero la construcción de un proyecto deportivo debe estar basada en la fiabilidad del día a día.
La revolución no debe llegar el día que el Madrid sea eliminado de la Champions, sino cuando los síntomas de que resulta necesario cambiar de ciclo sean inequívocos. Y estos síntomas ya se apreciaron la pasada temporada, a pesar de que el equipo conquistara Europa. El aura de Zinedine Zidane no pudo evitar que los futbolistas se desconectaran de la Liga y la Copa del Rey. La respuesta del técnico francés fue rotunda: dejar el Real Madrid.
Sin embargo, Florentino Pérez no reaccionó y se contagió de la autocomplacencia de la Champions. Además, facilitó de una forma asombrosa la marcha de Cristiano Ronaldo sin disponer de un recambio de ciertas garantías.
Un entrenador contrastado, un defensa central, un mediocentro y un ‘9’ de primer nivel son necesarios para revitalizar el Madrid. Ya no es una cuestión de talento o capacidad, sino de actitud e ilusión en cada partido. Y el club debe realizar este cambio estructural lo antes posible, antes de romper su romance con la Champions.
