La Liga
Ronaldinho Gaucho cumple hoy la ‘cuarentena’, ahora que el término está tan de moda. Todos los medios nacionales e internacionales se hacen eco de ello porque va a pasar su 40 cumpleaños recluido en la cárcel de Paraguay, lo que simboliza la caída de uno de los jugadores que más alto apuntaron en su apogeo.
Un ‘Ángel caído’, como le define As, que fue ídolo de tanta gente y cuya carrera acabó de forma prematura. En el Barça conquistó el cielo, siendo el unánime balón de oro y contagiando a todos su alegría y su samba. Una calidad técnica especial, un don natural para manejar el balón. Pero sobre todo una estrella que se apagó antes de tiempo. Mucho antes.
Hace una semana, la justicia paraguaya acordó su encarcelamiento provisional por falsificar su documento de identidad, junto con su hermano Roberto de Assis. Allí se encuentra desde entonces, siendo noticia por cuestiones que poco tienen que ver con el fútbol. Ahora que estamos huérfanos de competición, muchos nos ponemos vídeos antiguos y es obligado que la nostalgia nos domine cuando recordamos lo bueno que era Ronaldinho en un terreno de juego.
Además de los citados cargos, se le investiga por pertenecer a una red criminal que habría blanqueado hasta 400 millones de dólares en los últimos años, con posible relación también en temas de tráfico de drogas. Una triste efeméride para el astro carioca y para sus todavía muchos seguidores que no olvidan lo que fue.
Su prestigio está por los suelos, pero siempre nos quedará su recuerdo. Cómo tiraba las faltas, como amagaba y driblaba. Sus controles, gambeteos e incluso chilenas. Esos pases sin mirar que levantaban todo un estadio. Un jugador especial al que duele ver en la situación actual.
