UEFA Champions League
Philippe Coutinho empieza a ser un futbolista indiscutible en el FC Barcelona de Ernesto Valverde. Casualmente o no, algunos de los mejores partidos del bloque culé han llegado con el astro brasileño en el campo, mientras que algunos de los peores han sido en días en que no se podía alinear al ex del Liverpool. Un hecho que, tal y como quedó claro ayer ante el Sevilla, es más fruto de la causalidad que de la casualidad.
En esta especie de 1-4-4-2 tan asimétrico como falso e irreal, el crack carioca se ubicó como interior derecho, una posición que pocas veces ocupó, pues en muchas ocasiones jugó como extremo derecho o como mediapunta central, según la situación del balón. Posición que, al principio, le perjudicaba… y que ahora domina como el que más.
Asociación certera y precisa, una habilidad brutal para desbordar y para acelerar los ataques, una gran visión de juego y una facilidad pasmosa para ver portería. Todas estas cosas, -y muchas más-, son las que aporta Coutinho al juego del Barça, así que ahora imagínense cuánto le afectó al equipo que no pudiera estar en Champions y cuán importante será la próxima temporada.
