La Liga
Antes de nada, me declaro un gran admirador de Marco Asensio. El joven talento mallorquín me parece un futbolista descomunal y con un futuro increíble por delante, pero no esconderé que su inicio de curso me está dejando un poco insatisfecho. Era de los que pensaba que, con la salida de Cristiano Ronaldo, el ‘20’ blanco despegaría. Y no está siendo así.
Pese a haber sido titular en la gran mayoría de partidos con Lopetegui, -no en todos-, Asensio no ha terminado de marcar las diferencias que sí marcó el año pasado siendo mucho más suplente con Zidane. Quizás por aquello de querer demostrar, quizás por aquello de estar enrabietado, el ex del Mallorca sobresalió en muchos de los partidos claves de la temporada. En la actual está ocurriendo lo contrario.
Como muchos, Asensio ha pasado de vivir el sobredimensionado ‘boom’ de su explosión a parecer que no será jamás aquello que pensábamos que sería. Algo que ni es cierto ni ocurrirá, pues creo que lo tiene todo para ser el crack que el Madrid busca sin Cristiano. Sin embargo, es obvio y evidente que, si quiere ser tomado en serio, debe cargarse el equipo a la espalda, y más ahora que todo parece de color negro. Hoy, ante el Valladolid, el Bernabéu le ha hecho saber por vez primera que, si quiere ser considerado un crack blanco, debe empezar a merecérselo.
