En el Real Madrid, los focos comienzan a centrarse en Vinicius, quien no atraviesa su mejor momento desde hace ya varios meses. Con la llegada de Xabi Alonso al banquillo blanco, se esperaba una reacción inmediata del extremo brasileño, pero su rendimiento sigue sin despegar. El nuevo técnico, conocido por su rigor táctico y exigencia en el trabajo colectivo, aún no logra recuperar la mejor versión del jugador, que parece haberse estancado justo cuando más se esperaba de él.
Vinicius, en el ojo del huracán
El bajón de forma del atacante es evidente. Menos participativo, menos decisivo y, sobre todo, lejos de aquel jugador que desequilibraba partidos con su velocidad y desborde. El cuerpo técnico ha tomado nota y ya empieza a explorar variantes en el frente ofensivo. En los últimos entrenamientos, el esquema que Xabi Alonso ha puesto en práctica apunta a una dupla de ataque más vertical, en la que Vinicius no tendría cabida como titular indiscutible.
Ese nuevo dibujo abre las puertas a una pareja que ilusiona al madridismo: Kylian Mbappé junto al joven Gonzalo García. El francés, crack indiscutible y con estatus de estrella mundial, es intocable. El canterano, por su parte, ha sorprendido por su capacidad goleadora y su implicación en el Mundial de Clubes, lo que le ha permitido ganarse la confianza del técnico vasco a base de buenas actuaciones y sesiones de trabajo.
Vinicius, por tanto, deberá remar a contracorriente si quiere recuperar su lugar privilegiado en el once. Su talento no está en duda, pero la exigencia del Real Madrid y las nuevas ideas de Xabi Alonso lo obligan a reaccionar. Si no lo hace pronto, su papel en el equipo podría limitarse a minutos residuales, una situación impensable hace tan solo un año y que refleja la volatilidad del fútbol de élite.