La Liga
Ousmane Dembélé no ha sido el mejor jugador del Barça-Tottenham porque se lo ha privado Jasper Cillessen. En medio de una semana complicada y polémica para el internacional francés, -se debatió mucho acerca de si entraría en la convocatoria-, el ex del Dortmund ha sido titular en Champions y ha tardado ocho minutos en firmar una auténtica obra de arte. Bien es cierto que debe madurar y crecer, resulta indiscutible que tiene talento de sobras para hacer historia en el Camp Nou.
Habilidoso como pocos y con un dominio sin precedentes de las dos piernas, Dembélé ha protagonizado un gol mayúsculo a nada de empezar el partido, poco después de que se hablara de una presunta multa de 200.000 euros del FC Barcelona, de una supuesta bronca de los capitanes del primer equipo… Al margen de lo bueno que es, el joven extremo francés ha demostrado tener una armadura a prueba de balas.
Lo cual no significa que el talento francés deba seguir así siempre y cuando vaya marcando goles. El fútbol es un deporte de equipo y poco o nada hay más importante que la salud de un vestuario tan exigente como el culé. Dicho lo cual, Dembélé tiene talento de sobras para ser una superestrella mundial en el Barça, pero debe centrarse y respetar un código interno que atañe a todo el colectivo.
