La Liga
El PSG necesitará remontar dos goles de desventaja ante el Real Madrid para evitar otra decepción en la Liga de Campeones. El resultado final del partido de ida (3-1) fue un castigo excesivamente duro para el equipo parisino por lo ofrecido en el terreno de juego, pero el conjunto de Unai Emery cometió un error probablemente achacable a la menor oposición que encuentra en la Ligue 1.
El técnico vasco no fue conservador, sino todo lo contrario. Intentó que el PSG jugara como un equipo grande en todas las zonas del campo, construyendo cada jugada desde la línea defensiva como hacen habitualmente FC Barcelona y Manchester City. Pero Areola, Kimpembe, Yuri y Lo Celso, entre otros, no gozan de la experiencia en la élite y las condiciones técnicas necesarias para superar con garantías una presión adelantada e intensa como la ejercida ayer por el Real Madrid.
La brillantez técnica de los delanteros y extremos del PSG no se corresponde con las limitaciones con el balón de otros jugadores. El Madrid alcanzó anoche el éxito a partir de los problemas técnicos de la defensa del PSG con el balón controlado. Además, el sistema táctico 4-3-3 limitó las referencias del equipo parisino en el centro del campo para mantener la posesión.
Ante un rival de la entidad del Madrid, que además planteó una presión adelantada, el PSG necesitaba otra propuesta. La convivencia de Mbappé, Neymar y Cavani en el terreno de juego requería un fútbol más directo y vertical, menos elaborado, sin tantas concesiones y pérdidas de balón en zonas de riesgo.
El planteamiento del Real Madrid en el Parque de los Príncipes determinará la necesidad del PSG de corregir esta contradicción estructural que ayer anuló su magia.
