La Liga
Brahim Díaz es el particular caso Malcom que está viviendo el Real Madrid esta temporada. Fichado el pasado invierno de una forma más bien sorprendente, -ni mucho menos era lo que necesitaba el conjunto blanco con tanta urgencia-, el joven atacante español no sólo no está jugando a las órdenes de Solari, sino que apenas está yendo convocado. Algo similar a lo sucedido con el extremo brasileño en el FC Barcelona.
Dos acontecimientos que obligan a uno a plantearse lo siguiente: ¿Qué utilidad tienen los fichajes de club? En mi opinión, ninguna. Cuando quien decide es el entrenador, -sea mejor o peor en su puesto-, debe ser éste quien se responsabilice del 100% de lo escogido por él. Así pues… ¿por qué llegó Brahim si seguramente el club sabía que Solari no iba a utilizarle?
Pregunta sin respuesta que está conllevando una situación insostenible para el joven futbolista: tiene 19 años y no está jugando nada. Normal, al fin y al cabo, pero para vivir lo vivido mejor que se hubiera quedado compitiendo puntualmente en el City o se hubiera ido cedido en invierno. Lo que está claro es que, en el actual Madrid, no tiene sitio.
