Las claves del mal momento de Oyarzabal

El joven crack no está logrando brillar en la Real Sociedad

Ignasi Salafranca | 20 Dec 2016 | 20.59
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La Liga
1 X 2
Real Madrid Real Sociedad
26/08/26 21:00:00
1.40 5.00 6.25

Sería muy hipócrita decir que el inicio de temporada de Mikel Oyarzabal se asemeja, en algo, a la campaña anterior. La de su impactante aparición, la de su presentación en sociedad. Nada tiene que ver. El jovencísimo canterano de la Real Sociedad ha pasado, en cuestión de meses, de ser el mejor jugador del primer equipo ‘txuri-urdin’, -anotó 6 goles en sus primeros 22 partidos en LaLiga-, a ver puesto en duda su nivel.

No obstante, y hablo desde la sinceridad, no creo que haya nadie que realmente dude del joven extremo vasco. No me imagino a nadie viendo a Oyarzabal como algo que fue flor de un día, como el clásico crack que explota muy joven y que, poco a poco, se va apagando. No yo, como mínimo. Sin embargo, creo que la Real ha vivido ciertos cambios en los últimos meses que, sin duda alguna, han afectado al joven atacante, y a los que se tendrá que adaptar.

Para empezar, el contexto nada tiene que ver. El prometedor Oyarzabal comenzó a brillar con Eusebio cuando el conjunto realista peor lo estaba pasando en Liga. Entonces, desde la presunta pérdida de valores futbolísticos y de confianza del colectivo, el ‘niño’ empezó a despuntar. A ser él mismo, a desmelenarse, a aportar cosas diferentes. Sin miedo a nada.

Sin embargo, esto es algo que no sucede en la actual campaña. El bloque donostiarra no sólo marcha quinto, sino que, además, juega como los ángeles. Willian José e Illarramendi se están erigiendo como los nuevos ídolos realistas y otros como Carlos Vela, Zurutuza y Xabi Prieto, -entre otros-, también están brillando con sus actuaciones.

Y en este contexto tan colectivo, Oyarzabal se siente extraño. Ya no es aquel jugador al que fiaban las situaciones más complejas, ya no es aquel chaval que de la nada hacía magia, ya no es la solución. Actualmente, Oyarzabal es parte de un engranaje que requiere de su perfecta interpretación para ser benefactor, -y no beneficiario-, y contribuir al éxito grupal. Y es que las cosas han cambiado en San Sebastián. Y el joven crack debe tenerlo claro: o adaptarse, o morir.