La Liga
Cuando hace poco menos de un año el FC Barcelona de Ernesto Valverde cayó con claridad en la Supercopa de España ante el Real Madrid nadie hubiera dicho que, diez meses después, el cuadro azulgrana habría conquistado ya el título de Liga y de Copa del Rey. Algo inimaginable en verano y que, con aún 4 partidos ligueros por jugarse, habla mucho y muy bien del ‘nuevo’ entrenador azulgrana.
Recién llegado a un vestuario desconcertado, Valverde se encontró de primeras con una durísima derrota ante el eterno rival, con la salida de una de sus estrellas y con la no llegada de algunos de los mejores nombres que sonaron en verano. Sin embargo, desde su habitual tranquilidad supo generar ese ecosistema de paciencia y confianza e hizo carburar a un equipo que en agosto parecía predestinado al fracaso.
Cambió el dibujo, se adaptó a lo que tenía y estructuró al equipo de diferente forma. Matizó la filosofía azulgrana y, sin faltar a los históricos principios de ésta, potenció un Barça que se ha vuelto impecable sin balón y algo más previsible, -aunque certero-, en posesión de éste. Y los resultados están ahí: campeón de Liga y Copa y apeado de la Champions con una única -pero fatal- derrota.
