Premier League
El Inter de Milán supera un pasado marcado por la inestabilidad deportiva, crisis de resultados, cambio de propiedad y promesas de recuperar la grandeza perdida a base de millones. La solución a sus problemas deportivos era, sin embargo, mucho más simple y primaria.
El Inter eligió a un entrenador capacitado, con personalidad y conocedor del fútbol italiano. Luciano Spalletti se aleja del perfil de exjugadores de renombre con grandes aspiraciones en el banquillo. Y por encima de apreciaciones tácticas, el Inter es un conjunto fiable con una identidad definida. La solidez defensiva necesaria para triunfar en Italia no está reñida con la capacidad goleadora del equipo de Spalletti, que suma 33 tantos en 15 jornadas y lidera la Serie A.
Mauro Icardi brilla en un bloque que expone grandes virtudes colectivas. Vecino, Skriniar, Dalbert, Bastoni, Borja Valero y Cancelo, entre otros, reforzaron la plantilla del Inter en verano con un coste total de 80 millones, mientras las ventas de jugadores aportaron 67 millones al club. El Inter no necesitaba fichar a Messi ni promesas multimillonarias de sus dirigentes. Simplemente, necesitaba ser un equipo.
