El Valencia encara el mes de febrero con todos los objetivos intactos. En liga viene de ganar al Barcelona y ayer se colocó en puestos de Champions. En copa está en cuartos de final ante el Granada y en Europa le espera el Atalanta en la ronda de octavos.
Nadie daba un duro por Albert Celades hace unos meses, pero ahora los resultados le avalan con el único borrón de la supercopa ante un Madrid intratable. Los secretos del joven entrenador valencianista han sido mantener los buenos automatismo que existían en la plantilla y dejar fluir el talento de jugadores como Ferrán o Carlos Soler, que en épocas anteriores no gozaban de continuidad o estaban demasiado condicionados por aspectos defensivos.
Pese a ser un equipo defensivamente peor que en la era Marcelino, los números van mejorando y en las dos últimas jornadas se ha mantenido la puerta a cero, gracias en parte al gran nivel de Gabriel Paulista que tiene entre ceja y ceja ir a la Eurocopa con España. La intermitencia de Garay, sus problemas contractuales y la poca confianza en Mangala hacen que la zaga sea la línea más sensible, pero Celades se las está apañando para poner el cerrojo a su portería, protegida por un Jaume Domenech a quien ha dado la alternativa tras no responder Cillessen a las expectativas.
Además el Valencia ha sabido convivir con una auténtica plaga de lesiones, lo que ha obligado a jugadores como Parejo, Ferran, Wass o Coquelin a jugarlo todo. Celades quiere alternar sistemas y refrescar la ofensiva donde Rodrigo no termina de ver puerta pero Maxi está cumpliendo las expectativas.
Con la recuperación de jugadores como Guedes o Cheryshev, este Valencia puede dar mucha guerra y muchos sustos en todas las competiciones. Celades, sin hacer ruido, no se cansa de callar bocas.