La Liga
Ousmane Dembélé no estará presente esta tarde en el Camp Nou ante el Real Betis Balompié. Como consecuencia de la gastroenteritis sufrida esta semana o por su discutible actitud, -cada uno que piense lo que quiera, que diría Valverde-, el joven extremo francés se ha caído de la lista de convocados para el partido frente al cuadro de Setién. Lo que es indiscutible es que el ex del Dortmund no está siendo lo que esperaba el FC Barcelona, -ni dentro ni fuera del campo-, y ya se sabe que el Barça no está ni para esperar ni para educar a sus futbolistas.
Dicho esto, no tengo ni idea de qué debería hacer el club catalán, -no creo que haya prisa ni presión para que Dembélé rinda-, pero tengo clarísimo que la entidad culé no está para esperar dos o tres años a que un fichaje de 120 millones de euros empiece a ser lo que se esperaba cuando llegó. Y el primero que ha de cambiar es el propio jugador… y, sobre todo, su entorno.
¿Cuánto se pagaría a día de hoy por Dembélé? No lo sé, pero si en su momento ya fue desproporcionada la cantidad que desembolsó el Barcelona, imaginaros ahora. Aceptando que el mercado está hiper mega súper inflado, ¿cuánto destinarían los grandes clubes para traerle? ¿50 millones como mucho? Pues ahí está el tema, el joven extremo francés empieza a devaluarse y el club debe tomar una decisión antes de que sea demasiado tarde.
