Premier League
El Manchester United salvó los muebles como buenamente pudo en su visita a Bramall Lane, donde el Sheffield United puso contra las cuerdas al conjunto que dirige un Ole Gunnar Solskjaer que tuvo que recurrir a sus jóvenes talentos para evitar una derrota que quién sabe si hubiese sido el detonante de una posible destitución, algo que da la sensación de no estar muy lejos si el cuadro de Old Trafford continúa con esta pésima dinámica.
Brandon Williams, Mason Greenwood y Marcus Rashford, tres jugadores criados en las categorías inferiores del United fueron los héroes de un equipo que vive una de sus situaciones más complicadas en los últimos años, todo ello después de una gestión en el último mercado de fichajes que ha llevado al club a tener una plantilla muy descompensada, con una importante falta de jugadores de primer nivel, en una supuesta apuesta por jugadores de futuro que no tiene pinta de dar resultados a corto plazo.
Esos tres canteranos lograron darle la vuelta a un partido que hubiese alejado un poco más al United de los puestos de acceso a Europa League, que en estos momentos se encuentran a tan solo dos puntos, siendo este el único consuelo que puede encontrar a día de hoy un Solskjaer que sin la materia prima necesaria tiene muy complicado llegar a hacer grandes cosas con el conjunto inglés, condenado así su futuro como entrenador del United.
