La Liga
Philippe Coutinho ha vivido hoy una de sus primeras grandes noches como futbolista del FC Barcelona. Tras un año con muchos altibajos y, muy seguramente, en el peor momento de su estancia en el Camp Nou, el astro brasileño llegaba muy discutido al encuentro ante el Sevilla, pero la realidad es que se ha salido. Ha marcado dos que han podido ser tres, aunque lo más importante ha sido que ha vuelto a sonreír.
Como falso extremo en el particular 1-4-3-3 de Valverde y alejado de esa posición en la que jamás brillará del todo, -la de interior-, Coutinho ha firmado un doblete, ha visto como le anulaban el tercero y ha vuelto a dar muestras del jugador que todo el barcelonismo quiere que sea. Siempre arropado por un Leo Messi que le ha cedido un penalti, el ex del Liverpool parece que ha empezado a recuperar la confianza en sí mismo.
Al fin y al cabo, Coutinho es un chico que vive de sus propias sensaciones. Lejos de ser un jugador muy constante y regular, el crack brasileño es un futbolista que necesita fluir para sentirse con confianza, algo que llevaba semanas sin sentir. Ante el Sevilla y desde la lesión de Dembélé, Cou empieza a ser el delantero por el que el Barça pagó 160 millones.
