La Liga
El empate del Real Madrid en Málaga ha reabierto el debate sobre sus carencias y los cambios que necesita el club blanco en el futuro. La Liga de Campeones se ha convertido en el único salvavidas del Real Madrid para evitar dos temporadas consecutivas sin grandes títulos.
Como cada vez que el equipo tropieza ante un rival inferior, la falta de actitud y de entrega surgen como argumentos populistas capaces de solucionar los males del equipo. Sin embargo, las causas del momento actual del Real Madrid son mucho más profundas.
El modelo deportivo de Florentino Pérez en sus dos etapas como presidente ya no esconde secretos. Sus cambios de entrenador no obedecen a ninguna convicción o filosofía futbolística. Nada tiene que ver Mourinho con Ancelotti, ni éste con Benítez, ni éste con Zidane. Las decisiones de Pérez sobre el banquillo siguen el camino de lo políticamente correcto para acallar las críticas de la afición y la prensa: ofrecer la cabeza del entrenador antes de que las críticas salpiquen al propio presidente. Todo ello, sin un director deportivo, sin un profesional del fútbol que marque una línea a seguir.
La política de improvisación respecto a los entrenadores también se extiende a la plantilla. Florentino siempre presenta una ilusionante colección de cromos de primer nivel, pero la suma de grandes nombres carece de una identidad colectiva y del equilibrio necesario. La plantilla actual del Real Madrid acusa una saturación de centrocampistas ofensivos y echa en falta un criterio en la construcción del juego más allá de las cualidades de Luka Modric, más desequilibrante en las proximidades del área rival. Las carencias en la recuperación del balón, la escasa fiabilidad de los defensas centrales y la falta de alternativas de garantías a los tres delanteros titulares (Bale, Benzema y Cristiano) son factores que perjudican el rendimiento del Real Madrid actual.
La improvisación, apoyada en la calidad individual de los jugadores, supera con creces la cohesión del equipo con algunas excepciones como la asociación entre Benzema y Cristiano. Los resultados del equipo blanco bajo la presidencia de Florentino Pérez reflejan la realidad de su modelo. En competiciones basadas en enfrentamientos directos, en esfuerzos cortos, la excelente calidad individual de los jugadores permite al Real Madrid aspirar a todo. Sin embargo, en la Liga, una competición que exige regularidad y fiabilidad colectiva a largo plazo, las desconexiones retratan las carencias colectivas del modelo deportivo.
Salvo giro radical en los próximos meses, el club completará un ciclo de ocho temporadas con un solo título de Liga. Mientras el madridismo mantiene la ilusión por la gloria europea, el día a día del equipo refleja el agotamiento de un modelo. El Real Madrid necesita un cambio, y no sólo de cromos.
