La Liga
José Arnaiz ha vivido un auténtico calvario desde que se marchó al Club Deportivo Leganés. Sin regularidad y viviendo constantemente a la sombra de otros talentosos futbolistas como Óscar Rodríguez, ningún entrenador ha acabado otorgando una buena cantidad de minutos y una dosis de confianza al canterano barcelonista. Ahora, su nueva oportunidad será en Osasuna, en un destino que podría otorgarle por fin eso que todo futbolista persigue y desea: que no le quiten el balón y, por tanto, la felicidad.
José Arnaiz salió de ‘La Masía’ como uno de los canteranos más prolíferos de los últimos años de la producción barcelonista. Un mediapunta con mucho talento, gran capacidad para vislumbrar el último pase, buen golpeo de media y larga distancia, dominio del balón parado, capacidad para anotar, recorrido y desgaste, esfuerzo y colaboración defensiva…
Resulta muy complicado criticar este movimiento por todas las partes. El Barça sigue contando con un jugador de mucho futuro y por otro lado, Arnaiz llega a un equipo cuyo esquema y valores son imposibles de no interiorizar.
Arrasate está imponiendo este año un estilo de juego en el que prima lo clásico para Osasuna, el luchar cada balón, no dar ni uno por perdido, competir hasta el último segundo. Pero a ello, hay que sumar el gusto por el buen juego. Jugadores como Roberto Torres o Fran Mérida, que quieren la pelota, que la buscan, que generan. La lesión del Chimy ha sido un revés, pero Arnaiz será un motivo más para creer en todo el éxito rojillo.
