El Bayern de Múnich ha comenzado a sondear el mercado en busca de un nuevo centrocampista tras confirmarse definitivamente la salida de João Palhinha rumbo a la Premier League. En este contexto, uno de los nombres que ha ganado fuerza en las últimas horas dentro de la directiva bávara es el de Eduardo Camavinga, actual jugador del Real Madrid y pieza clave para el conjunto blanco tanto en el presente como en su proyecto de futuro.
El francés de 22 años, que se ha consolidado como una de las grandes promesas del fútbol europeo, encaja a la perfección en el perfil de jugador que busca Vincent Kompany para liderar la medular del Bayern. Su capacidad para recuperar balones, su despliegue físico, su polivalencia y su enorme proyección lo convierten en un objetivo muy atractivo para los germanos, que saben que, si quieren competir por todo esta temporada, necesitan un refuerzo de primer nivel en el centro del campo.
Sólo lo sacará del Real Madrid una oferta realmente escandalosa
Sin embargo, sacar a Camavinga del Santiago Bernabéu no será ni fácil ni barato. En el Real Madrid lo consideran intocable. Es un jugador con contrato vigente hasta 2029, plenamente integrado en la dinámica del equipo de Carlo Ancelotti y uno de los pilares del nuevo ciclo que Florentino Pérez ha diseñado en torno a jóvenes talentos como Bellingham, Tchouaméni, Vinicius o Rodrygo.
Fuentes cercanas al club blanco aseguran que el Madrid no tiene ninguna intención de abrir la puerta a una negociación, salvo que llegue una oferta absolutamente desorbitada. De hecho, para empezar a plantearse siquiera una conversación, la propuesta tendría que superar ampliamente los 90 millones de euros, pudiendo alcanzar incluso los 100 millones.
El Bayern, consciente de la dificultad de la operación, estudia todas las variables posibles para intentar convencer tanto al jugador como al club. A favor de los alemanes juega su músculo económico y su atractivo deportivo, pero tendrán que mover ficha con rapidez si quieren tener alguna opción de cerrar el fichaje antes del cierre del mercado.
De momento, no hay acercamientos formales, pero en Múnich ya se habla en voz alta del nombre de Camavinga. Una operación compleja, pero no imposible en un mercado cada vez más impredecible.