La Liga
Insostenible, increíble, inverosímil, indefendible y todos los adjetivos de esta índole que se os ocurran, definen a la perfección la actual situación del Real Betis Balompié. A fin de cuentas, la mala marcha deportiva del equipo, en descenso con 10 jornadas de LaLiga Santander disputadas, es algo anécdotico y de menor relevancia si tenemos en cuenta la vorágine negativa en la que se encuentra inmerso el club bético.
Que un club moderno y profesional, en pleno siglo XXI, como es el caso del Real Betis, permita que unos jugadores abandonen a un entrenador y se despeguen peligrosamente de su labor profesional, conlleva un peligro intangible. Muchos aficionados y periodistas han manifestado esta conclusión, tras la mala imagen mostrada por el plantel bético en los últimos encuentros. Lo que habitualmente es denominado como ‘hacer la cama’ al técnico. Pocas explicaciones quedan al mal momento bético. Que jugadores como Canales, Tello, Bartra, Joaquín, Mandi, Sidnei, Pedraza, Javi García o Guardado, tengan a su equipo en descenso y no sean capaces de ganar un encuentro, escapa a toda lógica y sólo es explicable desde esta óptica.
Y sin duda, no se entiende. Rubi no es un técnico conflictivo, prepotente, vociferador. Todo lo contrario de hecho. La única explicación que ha crecido como la mala hierba en el entorno heliopolitano, es el hecho de que gran parte de la plantilla bética pide el regreso de Setién. No creen en el estilo de juego del catalán y sí en el del cántabro para cosechar victorias y puntos. De ser así, la única palabra que retruena en la cabeza de los béticos es ‘vergüenza’. A una derrota de que Rubi sea destituido, pero sería triste que sucediera en estas circunstancias. La obligación de cada futbolista es dejarse la piel mientras perciba un sueldo de una entidad. ¿Y si Rubi acaba despedido y llega Sampaoli, Javi Gracia o Abelardo? ¿Sucederá lo mismo y será la misma actitud por parte de los futbolistas? Veremos qué sucede, pero no corren buenos tiempos por la Avenida de la Palmera.
