La Liga
El Real Betis Balompié era uno con Gustavo Poyet y sigue siendo algo parecido con Víctor Sánchez del Amo. Con el técnico uruguayo, el conjunto andaluz sumó 3 victorias, 2 empates y 6 derrotas, además de 11 goles a favor y 22 en contra; con el madrileño: 5 victorias, 5 empates y 7 derrotas, así como 21 tantos anotados y 22 encajados. Algo parecido a nivel numérico, porque en lo que a sensaciones se refiere nada tiene que ver uno con el otro.
El conjunto de Poyet era un equipo imprevisible, poco fiable y hasta cierto punto bipolar: capaz de cuajar una actuación esperanzadora y a continuación completar un partido horrible. El Betis de Víctor, en cambio, tiene una identidad definida que, guste más o menos, da al bloque bético una solidez que le permite competir de tú a tú contra todos los rivales, especialmente contra los presumiblemente mejores.
Y es que no hay que olvidar que el entrenador madrileño llegó con la temporada ya comenzada. No pudo planificar nada a nivel de principios ni de cargas, ni tuvo influencia alguna en los fichajes, por lo que prácticamente podríamos decir que comenzó de cero. Y, aun así, su labor al frente del Betis está siendo más que aceptable.
Para ver su mejor versión, sin embargo, habrá que esperar al próximo curso. Si la directiva bética decide seguir confiando en él, -lo cual parece una realidad difícilmente quebrantable-, Sánchez del Amo tendrá la gran oportunidad de iniciar con tiempo su proyecto. Esta vez sí, con margen para pensar e idear el mejor camino posible.
