La Liga
El paso de Chimy Ávila por el Real Betis se está convirtiendo en una de las decepciones más grandes de los últimos años en el club. Lo que en enero de 2024 parecía un fichaje ilusionante, con la llegada de un delantero aguerrido y con carácter, hoy es un problema que el conjunto verdiblanco quiere resolver cuanto antes.
La paciencia con el atacante argentino se ha agotado y el mensaje desde dentro es claro: Pellegrini ya no cuenta con él y la dirección deportiva trabaja a contrarreloj para encontrarle destino.
El último episodio vivido frente al Deportivo Alavés, donde el Betis se impuso por 1-0, fue la gota que colmó el vaso. Ávila ni siquiera fue tenido en cuenta por su entrenador. La decisión no fue casualidad, ya que venía de una actuación muy criticada ante el Elche, donde se le señaló por falta de esfuerzo defensivo en el tanto encajado. Desde entonces, la confianza en él ha desaparecido.
Chimy Ávila no tiene sitio en el Betis de Pellegrini
Mientras tanto, la irrupción del canterano Pablo García ha sido determinante. Según cuentan desde 'Estadiodeportivo', el joven delantero ha demostrado energía, trabajo en defensa y capacidad para generar ocasiones, todo lo contrario que Chimy. Pellegrini no dudó en elogiar al canterano tras el duelo ante el Alavés, destacando que “tiene mucho futuro”. Este contraste refleja el cambio de jerarquía en el vestuario: el argentino ha pasado de ser la primera opción de recambio a quedarse en el banquillo sin minutos.
El panorama se complica todavía más para Ávila con la próxima recuperación de Ez Abde y la posible llegada de Antony, un refuerzo que se negocia para potenciar el ataque. De confirmarse, el argentino quedaría totalmente relegado, sin sitio en los planes de su técnico.

El problema es que Ávila todavía tiene contrato hasta 2027 y percibe un salario que no se corresponde con su aportación. El club lo firmó por unos 4 millones de euros, esperando goles y liderazgo, pero lo que ha recibido es un jugador sin impacto y con un rol cada vez más irrelevante. Por eso, desde la planta noble del Villamarín se han marcado como prioridad su salida antes del cierre del mercado.
En los últimos días se ha hablado de un posible interés del Almería, aunque nada ha cristalizado. A sus 31 años, Chimy necesita minutos y confianza, algo que ya no encontrará en Heliópolis. Por su parte, el Betis no quiere alargar más una situación que incomoda a todas las partes.
El mensaje es claro: el Betis está harto de Chimy Ávila y hará todo lo posible para que su futuro esté lejos del Benito Villamarín. La etapa del argentino en Sevilla parece tener las horas contadas.
