Premier League
Rafa Benítez se ha comprometido con el Newcastle United por las tres próximas temporadas. La decisión del técnico español de aceptar la oferta del club inglés resulta arriesgada para su carrera profesional. En un mundo resultadista en el que la imagen de un entrenador tiene incluso más peso que su aptitud profesional, cada paso requiere meditación y un profundo debate interno.
La imagen profesional de Rafa Benítez ha quedado dañada por su reciente etapa en el Real Madrid. No sólo por los resultados del equipo en la Liga española y su destitución, sino también por las declaraciones de los jugadores madridistas, que han manifestado de forma casi unánime su falta de sintonía con el técnico. Un sonoro aviso a otros grandes clubes plagados de estrellas en el vestuario.
Cuando los ecos procedentes de Madrid y las comparaciones con Zidane siguen latentes, Benítez comienza una aventura peligrosa con escaso margen de error. El Newcastle United, penúltimo clasificado de la Premier League con 24 puntos, necesita superar a Norwich City (24) y Sunderland (25) para evitar el descenso.
Salvo hecatombe de equipos como Crystal Palace y Swansea (33 puntos), se avecina una batalla entre los tres clubes mencionados anteriormente por la conquista del 17º puesto, el último que otorga la permanencia. A pesar de que el Newcastle ha disputado un partido menos que sus rivales, su situación deportiva es alarmante.
Benítez, que debutará el próximo lunes en el campo del Leicester City, líder de la competición, afronta un examen de diez partidos. Tras su amarga experiencia en el Real Madrid, la culminación de un descenso en Inglaterra supondría otro duro revés de consecuencias imprevisibles para su caché y su imagen entre los dirigentes de los clubes europeos. Benítez juega con fuego.
