Oriol Romeu, el fichaje "low cost" del FC Barcelona procedente del Girona, comenzó la temporada en un tono alto, generando expectativas entre los aficionados culés y la dirección técnica. Su actuación brillante en la pretemporada, especialmente en el Clásico de Arlington y contra el Milán en Las Vegas, dejó una impresión positiva. Sin embargo, conforme avanzan los primeros tramos de la temporada oficial, Romeu parece haber perdido gas y levanta algunas preocupaciones.
En los últimos partidos, el rendimiento de Romeu ha sido inconsistente, lo que ha llevado a que las dudas sobre su capacidad para llenar el vacío de Sergio Busquets resurjan en el Camp Nou. En el partido contra el Oporto, perdió la posesión del balón en once ocasiones, siete de ellas en la primera mitad, una cifra inusualmente alta para un mediocentro posicional. Su falta de seguridad y confianza se hicieron evidentes, tal y como cuenta el diario AS.
El entrenador Xavi Hernández, siempre atento a los detalles, decidió tomar cartas en el asunto y cambiar el sistema táctico en busca de una solución. Pasó del 4-3-3 al 4-2-3-1, con Ilkay Gündogan acompañando a Romeu en el centro del campo. Esta modificación táctica tuvo un impacto positivo, ya que Gündogan proporcionó la asistencia para el primer gol del partido.
Sin embargo, la situación de Romeu sigue siendo un tema de debate en el club. Con la recuperación de Frenkie de Jong y Pedri en el horizonte, Xavi podría replantearse su estrategia. Si Romeu no recupera su forma, Gündogan podría retrasarse en el campo junto a De Jong, permitiendo que Pedri y Gavi ocupen posiciones más adelantadas en el mediocampo.
Los azulgranas miran al mercado
La posible incorporación de un refuerzo en el mercado de invierno es otra opción que se está considerando, aunque el fairplay financiero y las limitaciones presupuestarias complican la situación. Además, se rumorea la llegada de Vitor Roque en enero.
Xavi, conocido por su habilidad para motivar a sus jugadores, también tiene en mente una charla con Romeu para restaurar su confianza perdida en las últimas semanas. Romeu llegó al Barcelona con la determinación de hacer una contribución significativa, y el entrenador espera recuperar esa seguridad en su juego.