Víctor Valdés ha hecho gala durante su carrera de ser un deportista peculiar y un carácter especial. Como jugador siempre fue introvertido y nunca acabó de explicar su abrupta marcha, empañada por la fatídica lesión que no le permitió volver a ser el que fue.
Tras confesar las pesadillas que se esconden tras el mundo del fútbol, Víctor Valdés apostó por seguir ligado a él desde los banquilloS, en una faceta de entrenador en la que destacó hasta sonar para la cantera blaugrana, a la que se incorporó este verano como primer técnico del juvenil A, un conjunto de mucho peso dentro de la estructura de La Masía.
Sin embargo, apenas han hecho falta un par de meses para que empiecen a salir a la luz pública las primeras turbulencias, de las que se ha hecho eco en su edición de hoy el diario Mundo Deportivo. En la citada información se cuenta que algunas actitudes del ex portero no están gustando en el seno del club, por ejemplo al no acudir a la cena de los entrenadores del fútbol base, siendo además el único ausente.
Tampoco ha empezado muy bien la temporada a nivel de resultados, ya que Valdés fue expulsado en el debut ante el Girona y sancionado con dos partidos por decirle al árbitro “vete a la mierda”. Además, el pasado miércoles perdió en el estreno europeo tras hacer un triple cambio en el descanso cuando ganaba 0-1 en Dortmund (el partido acabó 2-1).
Su perfil mediático no ayuda, ya que recoge mucha atención pero no es un deportista al que se la haya dado bien la comunicación, lo que está provocando problemas con los departamentos de prensa del club. Ya en pretemporada se negó a jugar un partido de consolación mostrando públicamente el descontento con la organización del torneo por poner en peligro la salud de sus jugadores al no disponer apenas de tiempo de descanso entre partidos. Veremos como acaba esta relación que no parece haber empezado con buen pie.