La Liga
El filial del FC Barcelona vivió ayer su regreso a la Liga 123. Tras un par de temporadas en Segunda B, el joven bloque azulgrana celebró su retorno a la División de Plata derrotando a domicilio al siempre respetable Real Valladolid por 1-2. Victoria que, al margen de ser muy buena para los de Gerard López, no puede tapar un hecho tan preocupante como contradictorio con lo que se venía diciendo: en el once titular sólo había 4 jugadores salidos del fútbol base culé.
Con Carles Aleñá, Oriol Busquets, Rodrigo Tarín y Juan Miranda en el equipo inicial blaugrana, Gerard decidió salir con 4 de 11 jugadores que anteriormente pasaron por algún equipo formativo del Barça. Los restantes, -Alberto Varo, Fali, José Antonio Martínez, Ruiz de Galarreta, Vitinho, Marc Cardona y ‘Choco’ Lozano-, han llegado de fuera a lo largo de estos últimos meses.
Un hecho del todo respetable, pero que no casa con lo que se ha vendido últimamente sobre La Masía: en su día se dijo que se fichaba de fuera para ascender al filial a Segunda y, una vez allí, poder formar a quienes subían en una categoría más parecida a la Primera División. No por lo que vemos, pues casi el 66% de los últimos elegidos por Gerard llegaron de otros equipos.
“Estaban lesionados Palencia, Cucurella, Sarsanedas…”, que dirán algunos. Pues nada, centrémonos en la plantilla actual. Al margen de la barbaridad de jugadores que hay actualmente en el Barça ‘B’, -por lo que muchos tendrán que salir-, el número de futbolistas que formaron parte como mínimo de uno de los dos juveniles no llega ni siquiera al 50%. Respetable, repito, pero muy alejado de lo que solía ser considerado el filial culé.
