La Liga
“La decisión la sabréis después de que se la comunique al club. Antes del 30 de abril, tengo que tomarla”. Unos minutos después de que el FC Barcelona eliminara al Chelsea en la Liga de Campeones, estas palabras de Andrés Iniesta encendieron una alarma social y mediática.
En octubre del año pasado, el capitán del Barça firmó su renovación “vitalicia” con el club, pero se reservó la posibilidad de rescindir el contrato unilateral y gratuitamente cada temporada. A nivel deportivo, la baja de Iniesta tendría un impacto en el equipo mayor que la de Neymar, cuya marcha fue tratada como un duro golpe al proyecto azulgrana el pasado verano.
Iniesta, que en mayo cumplirá 34 años, sigue siendo imprescindible en el Barça. Su jerarquía en la conducción del balón y su sexto sentido en espacios reducidos es primordial en la creatividad del FC Barcelona. Coutinho, desequilibrante en otras facetas, no aporta la misma capacidad organizativa. Pero la conclusión es mucho más simple: no existe otro jugador como Iniesta.
Sin duda, su baja sería la más importante para el equipo azulgrana en los tres últimos años y comparable a la de Xavi Hernández, que emigró a Qatar en el verano de 2015. Sin embargo, en aquel momento, Iniesta garantizaba la continuidad del ADN culé en el centro del campo, mientras actualmente no existe un claro sucesor en la dirección del equipo. Sólo Carles Aleñá, con un techo aún desconocido, puede heredar este rol en los próximos años.
