La Liga
Mientras el PSG, liderado por Kylian Mbappé, se juega su futuro en la Liga de Campeones, Neymar permanece en Brasil. El delantero intenta recuperarse de la fractura del quinto metatarsiano del pie derecho que sufrió el 23 de enero.
Esta grave lesión de Neymar en una fase crítica de la temporada ha supuesto un duro revés para el PSG, que ya sufrió la baja del futbolista por la misma causa en los últimos meses de la pasada campaña. Una vez más, Neymar gozó del privilegio de viajar a Brasil para tratar la lesión, a miles de kilómetros de sus compañeros y su club.
Pero las recientes imágenes en las que se observa a Neymar bailando en el carnaval, sólo tres días después de dejar las muletas, resultan hirientes para el PSG y sus aficionados. No tanto por los 222 millones de euros que el club pagó por él, un precio casi obsceno que exige agradecimiento del jugador. Tampoco por el extraordinario salario que percibe el brasileño.
La frivolidad de Neymar, que sólo ha jugado 13 partidos de la Ligue 1 esta temporada entre lesiones y permisos del club, resulta especialmente decepcionante en el aspecto humano. Porque su baja debilita al PSG en un momento crítico, porque también sucedió la pasada temporada, porque no se ha quedado en París apoyando a sus compañeros, y mientras todo esto ocurre, lo último que debe hacer Neymar es bailar en público tres días después de dejar las muletas.
