La Liga
El pasado 13 de mayo, tras la conclusión de una nefasta temporada, Pako Ayestarán declaraba que tenía el “perfil perfecto” para dirigir al Valencia CF en la presente campaña, teniendo en cuenta el proyecto deportivo que preparaba el club.
Había sido el entrenador asistente de Gary Neville, y aunque el inglés no lo creyera, Pako fue su sucesor. Con tres victorias, un empate y cuatro derrotas, Ayestarán evitó un descenso que hubiera tenido fatales consecuencias para la entidad, pero el técnico vasco fue mucho más que un ‘parche’.
Se convirtió en el hombre elegido por Peter Lim, Lay Hoon Chan y Jesús García Pitarch para reconstruir deportivamente al Valencia durante las dos temporadas siguientes. Y el club renovó a Ayestarán hasta junio de 2018 basándose en un acto de fe más que en realidades.
Ofrecer a Ayestarán un contrato de dos temporadas no obedecía a argumentos razonablemente objetivos, sino a la improvisación de un proyecto deportivo que nacía asfixiado económicamente.
Tras la tercera jornada de la Liga 2016-17, Ayestarán suma tres victorias, un empate y siete derrotas como primer entrenador del Valencia. La actitud de los jugadores, un argumento recurrente y populista en estos casos, no es la causa del actual momento del equipo. Simplemente, el Valencia es un bloque frágil que concede goles a sus rivales con una facilidad asombrosa, y la responsabilidad del entrenador en esta faceta es evidente.
Ayestarán sabía el equipo que tendría, los máximos responsables del club conocían a Ayestarán, y el clima en el Valencia es el mismo que la temporada pasada. A día de hoy, se desconocen las razones por las que Pako autoproclamaba que tenía el “perfil perfecto” para entrenar a este equipo y los motivos por los que los dirigentes le ofrecieron un contrato de dos temporadas. El Valencia, en un mal momento, sigue siendo el Valencia.
